Misantropía dura y La deuda

Últimamente, solo hay dos formas de quitarme la (estúpida) pereza que me da mantener este blog con vida (en un estado casi vegetal): una, cuando mi amigo Víctor, uno de los creadores del imprescindible Aquí Vale Todo, me anima y espolea a seguir publicando mis tonterías. Y otra, cuando veo nuevos blogs nacer o renacer, como es el caso del reciente Letras de Serie B, de Pablo García Naranjo (cuyo Blog de Ternin seguí durante muchos años). Precisamente, verle montarse un nuevo chiringuito me ha empujado a publicar este texto.

Y de qué voy a hablar si no es de algo que ocupa tantas horas en mi vida, eso que tanto me apasiona y que se cuela en mi cabeza continuamente cada día desde que tengo uso de razón: sí, voy a hablar de un par de cómics.

misantropia1

En este caso concreto, de dos de reciente adquisición que me han acompañado esta semana. Por un lado, Misantropía dura, de Bará. Un breve tomito primorosamente editado por Bang Ediciones con el que me he reído y en el que, como era inevitable, me he sentido reflejado en muchos momentos. Esa fobia social que caracteriza al misántropo, esa mezcla de timidez y extrañeza ante las convenciones sociales, quedan muy bien retratadas en las breves situaciones a las que asistimos (resueltas en una o dos páginas en su mayoría). Con un dibujo que recuerda a los ya clásicos contemporáneos del cómic alternativo americano (especialmente Charles Burns), encontramos grandes momentos como “Rapidez mental”, “La imposibilidad física de la idea de ligue en la mente de un tímido” o “Poco hablador”, que en una sola página resumen el torbellino mental que sufre un misántropo. Es cierto que en algunas ocasiones los diálogos parecen algo forzados, poco naturales, pero la impresión es muy positiva en cualquier caso.

La deuda

Igual que lo es la de La deuda, de Martín Romero, que si no fuera por el nombre podría haber nacido en Canadá y hacer migas con Seth o Rabagliati. Eso en cuanto al estilo de dibujo, porque lo que nos cuenta en esta obra, editada por la incansable La Cúpula, es mucho menos amable de lo que esperamos de los mencionados autores canadienses. Una historia triste, desesperada, con momentos de ensoñación, y con una gran representación del FRACASO con mayúsculas. Un placer dejarse llevar por sus páginas, por su excelente narrativa que, con muy pocas palabras, conmueve y atrapa. Así da gusto.

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2 respuestas a Misantropía dura y La deuda

  1. Pablo García dijo:

    Ánimo y fuerza. Excelentes recomendaciones.

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