William Chesnut & Ribapolla 2XL

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Casi sin tiempo para digerir lo que supuso la primera colaboración comiquera entre Patrick Grau y Víctor Olid, esta bien avenida pareja contraataca con una nueva entrega de las aventuras de William Chesnut & Ribapolla y, como diría Lobezno, vuelven a demostrar que son los mejores en lo que hacen.

No era para nada sencillo retomar esta saga. El nivel de locura y absurdo que alcanzaba el primer volumen pudo hacernos pensar que los autores habían derramado hasta la última gota de su fértil simiente, dejándolos vacíos de ideas y agotando una fórmula de corto recorrido, la de la escalada sin fin de barrabasadas. Pero para nada es así. De hecho, la primera historieta “Solucionando la manutención” hubiera encajado perfectamente en el primer volumen, a pesar de servir de presentación de un personaje que se convertirá en habitual: Luis Javier, director de cine, poeta y latin lover, vamos, lo que todos quisiéramos ser y nunca lograremos. Sin embargo, es a partir de ahí cuando ese guionista sin miedo que es Olid y ese dibujante extraordinario que es Grau, comienzan a jugar con nuestras expectativas, y es también a partir de esa segunda historia cuando me vuelven a atrapar y me empiezo a divertir tanto como lo hice con el primer contacto con los personajes.

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Entre otras muchas cosas, vemos como algunos toques melodrámaticos, totalmente inesperados, se entremezclan con los chistes extremos marca de la casa; asistimos al primer viaje al extranjero de los protagonistas (sacándolos de su “zona de confort”, como diría algún directivo gilipollas tras leerse dos o tres libros de autoayuda para empresarios de éxito); nos regalan el crossover más demencial que leeréis en vuestra vida: el Universo Marvel Vs. el Universo Vial of Delicatessens Vs. el Universo King Features Syndicate Vs. La Biblia (¡supera eso, DC Comics!); volvemos a Balaguer para conocer a sus vecinos más sórdidos (entre los que se encuentra Tom Cruise y un “hoyo de pis”, ejem); viajamos al espacio profundo, donde… ¡Alto! ¡Paren las máquinas! Aquí quería yo llegar. Y es que en estas dos últimas historias, Grau y Olid se ponen el traje del mejor John Byrne, el de su Hulka, y comienzan a romper la cuarta pared a martillazos, obsequiándonos con algunos william-chesnut-y-ribapolla-3de los momentos más desternillantes del tomo. Tanto en “Deep Space” como en “Meets La Mafia”, vemos a los autores interaccionar con los personajes dando lugar a brutales situaciones y peripecias. Y, ojo, no olvidemos una última historieta de regalo donde Mr. Pajarillo se convierte en guionista invitado, que no solo no desentona, sino que nos muestra la cara más risible de los festivales de cine de terror.

Todo esto con un ritmo alucinante, una habilidad natural para la creación de gags (resueltos en su mayoría con gran fortuna), una calidad y expresividad en el dibujo que no deja de sorprenderme (insisto, lo de Patrick Grau es de otra galaxia), y muchísimos cameos que, lejos de ser guiños sin importancia, aportan y mucho a ese universo de referencias y comicidad sin límites que es la mente de Víctor Olid. Gracias por el espectáculo, señores.

Ya sabéis dónde acudir: Vial of Delicatessens

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