Mes: diciembre 2008

Lo mejor de 2008: 10 cómics imprescindibles

Se acaba el año y llega ese jugoso momento de elegir las lecturas más destacadas del mismo: mirar las estanterías, rememorar buenos tebeos… Sin ser demasiado estricto, eso sí, es decir, sin distinguir si son ediciones en España o conseguidas vía Previews o sí su edición fue exactamente en 2008 o no. En definitiva, estos son diez de los cómics que más me han gustado este año.

 

rabagliati_fishing1. Paul Goes Fishing, de Michel Rabagliati. Creo que hace un par de años ya elegí Paul va a trabajar este verano como uno de los mejores cómics de esas fechas, y el personaje creado por Rabagliati me sigue fascinando. Paul Goes Fishing no ha sido publicado aún en nuestro país, así que me quedo con lo que ya dije en su momento sobre esta obra: Rabagliati consigue otra vez contar una historia llena de emociones de forma natural y fluida, fijándose siempre en la belleza de las cosas, pero mostrando un intermitente poso de amargura como contraste. Todo ello, además, acompañado por un excelente dibujo lleno de detalles y expresividad. Un diez.

 

2. Arrugas, de Paco Roca. Hay que rendirse a la evidencia. El multipremiado cómic de Paco Roca es una maravilla. Transmite emociones, cuenta una historia de forma impecable, tiene unos personajes memorables y, además, sí, trata un tema poco habitual en este medio de forma seria pero sin sentimentalismos fáciles. Lectura obligada.

 

3. Little Things, de Jeffrey Brown. Ya editado en castellano bajo el título de Pequeñas cosas. Vuelvo a autocopiarme: la lectura de Little Things no ha hecho más que confirmar que estamos ante el mejor autor de eso que llaman slice of life, de hecho, lejos del tono autocomplaciente y llorón que caracteriza a gran parte del género, Brown se muestra mucho más honrado y natural en lo que a mostrar sus emociones se refiere. ¿Puede resultarnos interesante que alguien nos relate una simple excursión a la montaña con unos amigos? En el caso de Brown no sólo es interesante, sino que, además de aprovechar el relato para reflexionar sobre las relaciones humanas de forma casi subliminal, consigue que nos den ganas de coger en ese mismo momento la mochila y largarnos a dar un paseo por la montaña. Brown engrandece lo cotidiano, amplifica los pequeños placeres diarios y, sin embargo, no se recrea demasiado en las desgracias, o mejor dicho, no se autocompadece, no va de víctima: asume los malos momentos, nos los muestra y pasa página. Y todo esto nos lo transmite con unos sencillísimos diálogos y con una expresividad increíble en los minimalistas rostros de sus personajes (quién diga que Brown no sabe dibujar, que se lo haga mirar).

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4. Castle Waiting, de Linda Medley. Me fascina como esta autora consigue atraparme en sus páginas contando una historia sencilla, o mejor dicho, un montón de pequeñas historias dentro una central, llena de referencias a los cuentos de siempre y al mismo tiempo mostrando una admirable forma de entender la feminidad y el papel de la mujer en una sociedad ficticia pero que es un evidente reflejo de la nuestra. De esas lecturas que te dejan días con una sonrisa de felicidad en la cara.

 

5. Too Cool to be Forgotten, de Alex Robinson. Recientemente editado en castellano por Astiberri bajo el título de Inolvidable. Lo del viaje atrás en el tiempo para “arreglar” algún error cometido en la adolescencia es algo que me atrae desde que vi Regreso al futuro por primera vez. En esta ocasión, Robinson presenta a un personaje que vuelve al pasado gracias a una sesión de hipnosis para evitar el momento en el que empieza a fumar, y a través de este viaje asistimos tanto a momentos divertidos como a múltiples reflexiones sobre el paso del tiempo y las decisiones que tomamos a lo largo de nuestras vidas. Voy a caer en el juego de palabras fácil, sí, pero no puedo evitarlo: un tebeo inolvidable.

 

6. El diván de la psicóloga, de Ralf König. Repito lo que dije en su momento: König vuelve a sus mejores momentos (…). En El diván de la psicóloga volvemos a encontrar esos diálogos infalibles que te atrapan por completo y te meten en la historia sin darte cuenta, los personajes vuelven a estar perfectamente definidos en pocas líneas y los temas principales son ésos que han hecho grande a König: el sexo, el amor y la divertida y desprejuiciada confrontación entre gays y heteros que tanto juego puede dar en buenas manos.

 

7. The Comic Book Holocaust, de Johnny Ryan. Es una debilidad. Llevar el chiste de caca-culo-pedo-pis a extremos tan absurdos, brutales y delirantes como hace Ryan puede conmigo. Me rindo a su humor cafre.

 

potential18. Potential, de Ariel Shrag. Me cito: me he metido totalmente en la historia autobiográfica que nos cuenta Ariel Schrag, no sólo porque los sentimientos son similares en todos independientemente de tendencias sexuales o géneros, sino porque el tebeo en sí está muy bien narrado y porque, a pesar del rechazo inicial que nos pueda producir el estilo infantil y fanzinero del dibujo, cuando empezamos a leer nos damos cuenta de que todo fluye con pasmosa naturalidad y ese dibujo aparentemente simple se va adaptando al tono de la historia en cada momento (Schrag juega mucho con los marcos de las viñetas; por ejemplo, deformándolos cuando la protagonista ha bebido demasiado). Un gran tebeo.

 

9. Las increíbles aventuras sin Lapinot 3: Cibercultura, mi amor, de Lewis Trondheim. Es Trondheim y son los personajes que constituían el entorno de Lapinot (cuando aún estaba vivo), ¿qué más puedo decir? Diversión y reflexión aseguradas.

 

10. Los Muertos Vivientes, de Robert Kirkman y vv.aa. Qué bueno es Kirkman cuando quiere. Los Muertos Vivientes va camino de convertirse en la mejor historia del género zombie (da igual el medio: cine, literatura, cómic…) que se ha hecho jamás. Nunca se había representado una sociedad al límite de forma tan magistral y desarrollado tanto a los protagonistas de este tipo de relato. Espero cada nueva entrega con impaciencia.

 

Hay muchos otros cómics que podrían haber continuado esta lista: La Perdida, de Jessica Abel, The Fart Party, de Julia Wertz, Desocupado o El síndrome del prisionero, ambas de Trondheim, María y yo, de Miguel Gallardo, la Catwoman de Will Pfeiffer y David López, En busca de Peter Pan, de Cosey, Faker,de Carey y Jock, el Capitán América de Brubaker…

Niños Mutantes

No, no hablo de ninguna nueva serie de Marvel. Es sólo que no puedo parar de escuchar esta canción del último disco de Niños Mutantes: “Ayurveda” (el vídeo no es el oficial, pero no lo he logrado encontrar).

Crepúsculo

edward-bella1Debo empezar diciendo que fuimos al cine con las expectativas muy bajas (tanta mala crítica en ciertos medios había hecho mella en la ilusión inicial) y eso siempre suele ser positivo para una película. Lo que ocurre es que esta vez no salí con la sensación de “no era tan mala como decían”, sino con la de “pues resulta que me ha gustado, ¡me ha gustado mucho!”. Aún no había terminado de leer la novela cuando la vi (de hecho, aún no la he acabado), pero ya de primeras, Crepúsculo une una serie de elementos que siempre me han atraído: amor adolescente, ambiente de instituto, vampiros, hombres-lobo… ¿Quién puede resistirse a una combinación así? Vale que se nota la falta de presupuesto en los efectos especiales, pero la historia engancha gracias a que tiene las cantidades correctas de romance, acción y aventura, y deja con ganas de más. Como un buen tebeo de Spiderman, como una buena peli de los 80, como todos nuestros mitos adolescentes que ahora nos cuesta aceptar en sus versiones modernas simplemente porque no son los nuestros. Un consejo: olvidad los prejuicios y disfrutad de una historia de amor y terror como las de antes.

Booster Gold: yo también estoy enganchado

booster_gold_by_benesTanto Ternin como los chicos de Zona Negativa (además de otros blogs) han hablado maravillas de la nueva serie de Booster Gold, y no les faltaba razón. Un personaje de indudable carisma paseándose por diferentes periodos temporales del Universo DC e intentando “resucitar” (o “salvar”, sería más adecuado) o su mejor amigo, el no menos querido Blue Beetle. Adictivo, entretenido… El mejor Geoff Johns que nos podemos encontrar. Y al dibujo, un Dan Jurgens clasicote que nos trae buenos recuerdos a tebeos de los 80. Muy recomendable.

Me paso a Wildstorm

225px-wildstorm_revelations_no_1Hace ya algunos meses que un post de Pedro en Un Tebeo Con Otro Nombre me despertó la curiosidad por un sello que tenía abandonado desde hace años: Wildstorm. Fui de los que leí con fruición los Authority de Ellis y Hitch, y también me divertí siguiendo la primera etapa de Gen 13, pero desde entonces no había vuelto a acercarme al universo Wildstorm. Sin embargo, ahora mismo me estoy enganchando gracias a una serie de crossovers que por fin tiene graves consecuencias en dicho universo (no como los de las dos grandes, DC y Marvel). Precisamente, son varias las ventajas de Wildstorm: primero, que al ser un universo de relativa nueva creación, es mucho más maleable que los tradicionales; segundo, que al tener tan sólo cuatro o cinco series principales y un grupo de personajes manejable, los problemas de coordinación son mucho menores; y finalmente, que se no trata de unos personajes absolutamente nuevos, sino que son lo suficientemente conocidos como para que nos importe lo que les pasa. En definitiva, el evento del año no  trata de invasiones o crisis, está ocurriendo en Wildstorm.