Mes: julio 2008

Thunderhead Underground Falls

Thunderhead Underground Falls es un cómic indie norteamericano realizado por un autor al que desconocía por completo: Joel Orff. Se trata de un tebeo casi mudo (hay algunos diálogos pero son mínimos) en el que se nos relata como un joven que se ha alistado al ejército pasa los últimos días antes de su marcha despidiéndose de sus amigos, su ciudad y, sobre todo, de su novia. Tiene momentos emocionantes y el dibujo, sin ser muy elaborado, logra crear ese ambiente oscuro e invernal que requiere la historia, pero debo reconocer que no ha llegado a convencerme del todo. Demasiada frialdad quizás, o demasiados silencios, no sé, pero no llega a transmitir la tristeza del momento (puede que el autor buscara justo eso). En cualquier caso, no deja de ser recomendable.

Mi pedido de Previews: julio 2008

Probablemente este haya sido el mes en el que más difícil me ha resultado hacer la selección de la compra del Previews. La cantidad de tebeos que me interesaban a priori era enorme pero, como ya he comentado, estoy en pleno recorte de gastos y por ello se han quedado fuera cosas tan apetecibles como Camelot 3000 Deluxe Edition HC (una edición a buen seguro mucho mejor que el Absolute de Planeta), Exit (un thriller indie con muy buena pinta) o Travel, de Yuichi Yokoyama (un autor tan extraño como atrayente que está dando mucho que hablar). Pero bueno, el dinero es limitado y el tiempo para leer también, así que esta ha sido mi selección final:

Speak of the Devil (DC). Lo último de Beto Hernández. Tras el magnífico sabor de boca que me dejó Pereza, tenía muchas ganas de leer lo nuevo de Beto. Seguro que no me decepciona.

Punk Rock and Trailer Parks (Amaze Ink). ¿El slice of life de un punk-rocker? Pues sí, algo así. Parece divertido.

Pyong Yang (Drawn & Quarterly). La popular obra de Delisle en una edición buena, bonita y barata.

The Comics Journal # 293 (Fantagraphics).

The Freak Brothers Omnibus (Knockabout Comics). La estrella del mes. Todas las historietas de los Freak Brothers en un tochazo de 624 páginas. Imprescindible.

Swallow Me Whole (Top Shelf). No conocía a Nate Powell, pero por lo que he ido encontrando por la red, parece ser uno de los autores más interesantes del estilo de Jordan Crane, los hermanos Hernández o incluso Charles Burns. Veremos cómo sale la apuesta.

Señales de vida

Podría decir que es culpa del verano, del calor, de unas vacaciones nunca suficientemente largas o de un viaje al extranjero. Pero no. El motivo de mi casi total ausencia durante las últimas semanas y de mi incapacidad para concentrarme y escribir algo legible por aquí no es ninguno de los mencionados. En realidad, la culpa la tienen unos ojos azules.

 

The Dark Knight

Records de recaudación, críticas por las nubes, rumores de Oscars, máxima expectación… Y yo me alegro. Mi personaje de cómic favorito de todos los tiempos vuelve a ser la leyenda que merece. Me muero por ver la película.

The Cinematic Orchestra

No lo comenté en su momento, pero el lunes asistí a un concierto de los que se recuerdan por mucho tiempo, el de The Cinematic Orchestra en la sala Heineken. Descubrí al grupo hace poco, gracias a la recomendación de unos amigos (con los que precisamente fui al concierto) y desde entonces no he parado de escuchar sus discos. Pero es que en directo ya es impresionante: ocho músicos mezclando jazz, pop, post-rock, soul y todo lo que uno se pueda imaginar con una habilidad y una fluidez alucinantes. Lo mejor es que, además de experimentación, hay unas grandísimas canciones que no dejan indiferente a nadie.  Una gozada.

El diván de la psicóloga

Ya lo comentó Conner en su blog hace algún tiempo y ayer un servidor pudo dar fe de ello: con El diván de la psicóloga, König vuelve a sus mejores momentos. Tras las dos flojas entregas de ¡Oh genio! y la anterior Podéis besaros, algunos ya empezábamos a temer que el ingenio del autor alemán pudiera estar evaporándose poco a poco, pero con su última obra nos ha vuelto a demostrar que estamos ante uno de los mejores historietistas de todos los tiempos, así de claro. En El diván de la psicóloga volvemos a encontrar esos diálogos infalibles que te atrapan por completo y te meten en la historia sin darte cuenta, los personajes vuelven a estar perfectamente definidos en pocas líneas y los temas principales son ésos que han hecho grande a König: el sexo, el amor y la divertida y desprejuiciada  confrontación entre gays y heteros que tanto juego puede dar en buenas manos. Otra obra maestra de König, y van…

La dificultad de elegir

Tengo la próxima semana de vacaciones, una semana no de viajes ni visitas a familiares lejanos (eso vendrá más tarde), sino de ésas de no hacer nada, al menos, nada que tenga que ver con trabajar. Como es lógico, y a pesar de tener planes para casi todos los días (ya sabéis: conciertos, comidas, cenas, museos…), también me gustaría aprovechar para leer cómics a granel. Lo malo es que no sé por dónde empezar. Sí, puede sonar absurdo, pero este último año he acumulado tal cantidad de tebeos sin leer (debido tanto al descubrimiento del Previews como al poco tiempo que me dejaban el trabajo y la vida social) que, cuando por fin tengo tiempo, no me decido a la hora de elegir. ¿Me pongo con ese tomo que tengo ahí esperando desde hace tanto? ¿O mejor me leo lo último que me ha llegado? ¿Y si me ventilo esa serie que he ido comprando fielmente sin casi empezar a leerla (léase La Cosa del Pantano o 100 Balas, entre otras)? Y no se trata de qué me apetece leer; vale, puede que en ciertos momentos tengamos claro que tebeo nos apetece leer, pero ahora mismo todos me atraen casi por igual (debido a que, afortunadamente, casi todo lo que compro me interesa de verdad, y en muy pocos casos me puede el completismo). Así que aquí estoy, escribiendo este post para evitar la responsabilidad de tener que elegir; ¿doctor, es grave?

Malos tiempos para las mallas

Me gustaría volver a sentir la emoción que se me invadía cuando, hace unos añitos,  leía series como Los Nuevos Titanes o Spiderman. Pero no hace falta irse tan lejos, me lo pasé pipa no hace tanto con The Authority, Alias (sí, Bendis, y su Daredevil también lo disfruté mucho) o la línea entera ABC de Moore. También podría hablar de X-Statix, los dos o tres primeros años del Punisher de Ennis o, ya muy cercanos en el tiempo, los Jóvenes Titanes de Geoff Johns (hasta el salto de Un Año Después). Sin embargo, ahora mismo me cuesta encontrar tebeos de superhéroes que consigan atraer mi interés lo suficiente (vale, puedo decir tres: Daredevil y Capitán América de Brubaker y la Catwoman de Pfeiffer). En Marvel, quitando las dos excepciones mencionadas, todo me parece aburridísimo y como hecho con desgana y recursos fáciles para llamar la atención. Con DC llevo probando colecciones desde que Planeta se hizo con los derechos, y a día de hoy ya no sigo ninguna (bueno, la mencionada Catwoman, que sale de higos a brevas). “Será que te haces viejo” dirán algunos, y sinceramente, no lo creo, porque una miniserie como La Guerra de los Sinestro Corps me parece que, sin ser una maravilla, tiene el nivel mínimo de calidad exigible en un tebeo de superhéroes (insisto, no creo que sea tan buena como había leído en muchos sitios, pero en el país de los ciegos…). Quizá uno de los principales motivos de esta gris etapa sea que se ha roto por completo la ilusión, o incluso la suspensión de realidad; con tanto crossover, tanto cambio “definitivo” y tanta muerte y resurrección, lo que antes eran eventos grandiosos y sorprendentes ahora es algo anodino, repetitivo y falto de emoción.

Pero quejarse es fácil, ¿cómo arreglaría yo (que como todo lector de tebeos, llevo dentro un editor en potencia) este panorama? Pues muy sencillo con equipos creativos de calidad y sorprendentes al mismo tiempo, sin miedo al cambio pero evitando el efectismo fácil. No quiero dar nombres, porque seguro que muchos pensarían que esto del traslado de autores independientes al mainstream ya se ha intentado sin brillantes resultados (¿pero se ha intentado “en serio”?), y es que yo me imagino una serie de Batman guionizada por Charles Burns o a Paul Pope llevando a Lobezno al límite (joder, si es que hasta me imagino al Hernán Migoya de la trepidante El hombre con miedo guionizando una serie de superhéroes y seguro saldría algo, al menos, emocionante. Vale, estoy fantaseando demasiado…). El caso es que, como se ha comentado en mil foros y blogs, Didio y Quesada son los prototípicos presentadores de ferias de monstruos que intentan superar cada burrada con otra más grande y absurda. En fin, tengo puestas mis esperanzas en la Final Crisis de Morrison, al menos no será algo aburrido (si le dejan hacer lo que quiera, claro).