Día: 12 marzo, 2007

Superhéroes en el cine: no es para tanto

octavius.jpgCuando se piensa en las posibles adaptaciones a la gran pantalla de tebeos de superhéroes, la ilusión se dispara y no podemos más que alucinar imaginando lo espectacular que quedaría en una película cualquiera de nuestros héroes de ficción, o cualquiera de sus enemigos, utilizando sus habilidades, sus poderes, en una orgía de efectos especiales de última generación. Precisamente, todos esos adelantos técnicos permiten ahora cosas impensables hace no tanto tiempo y facilitan que la hazaña más increíble pueda ser rodada y disfrutada en un cine de dimensiones mastodónticas. Pero… ¿Es luego para tanto?  

Primera pega: esos efectos especiales tan sofisticados cuestan dinero, mucho dinero, por lo que los presupuestos han de ajustarse al máximo cada vez que se hace una de estas películas, dando lugar a que todos ellos se concentren, por lo general, en un enfrentamiento final héroe – villano destinado precisamente a mostrar de forma fastuosa todos esos poderes fantásticos que han asomado tímidamente a lo largo de la hora y media anterior de la película. Es decir, mientras la imaginación de un autor de tebeos no tiene porqué tener límites casi de ningún tipo, la de un cineasta los tiene por todas partes. Además, está el color. En un tebeo de superhéroes el lector acepta sin problemas y de forma inconsciente disfraces multicolores, ciudades de mil tonalidades o un temible devorador de mundos con un epatante uniforme rosa. En el cine todo se oscurece (lo que no es sinónimo de que sea más adulto) y la fantasía deja paso a un mayor realismo, por otra parte, inevitable.  

Por ello, las traslaciones a los tebeos de las proezas superhéroicas (y me refiero concretamente a las escenas de acción y de lucimiento de los poderosos protagonistas, vamos, que hablo de la pura evasión) me suelen decepcionar (por culpa, también, de las expectativas que me creo). Mientras que en un tebeo puedes ver durante páginas y páginas al Dr. Octopus saltando de un lado a otro, destrozando edificios y llevando a cabo todas las calamidades que se le ocurran al guionista, en una película te tienes que conformar con esos 20 minutillos (con suerte) de imágenes aceleradas y fotogramas a tutiplén que muestran el enfrentamiento final entre héroe y villano, y así con todo. El género de superhéroes está creado por y para los cómics, y se podrán hacer grandes adaptaciones, no lo dudo, pero nunca superarán el espectáculo que ofrece una página llena de viñetas.