Tengo la próxima semana de vacaciones, una semana no de viajes ni visitas a familiares lejanos (eso vendrá más tarde), sino de ésas de no hacer nada, al menos, nada que tenga que ver con trabajar. Como es lógico, y a pesar de tener planes para casi todos los días (ya sabéis: conciertos, comidas, cenas, museos…), también me gustaría aprovechar para leer cómics a granel. Lo malo es que no sé por dónde empezar. Sí, puede sonar absurdo, pero este último año he acumulado tal cantidad de tebeos sin leer (debido tanto al descubrimiento del Previews como al poco tiempo que me dejaban el trabajo y la vida social) que, cuando por fin tengo tiempo, no me decido a la hora de elegir. ¿Me pongo con ese tomo que tengo ahí esperando desde hace tanto? ¿O mejor me leo lo último que me ha llegado? ¿Y si me ventilo esa serie que he ido comprando fielmente sin casi empezar a leerla (léase La Cosa del Pantano o 100 Balas, entre otras)? Y no se trata de qué me apetece leer; vale, puede que en ciertos momentos tengamos claro que tebeo nos apetece leer, pero ahora mismo todos me atraen casi por igual (debido a que, afortunadamente, casi todo lo que compro me interesa de verdad, y en muy pocos casos me puede el completismo). Así que aquí estoy, escribiendo este post para evitar la responsabilidad de tener que elegir; ¿doctor, es grave?
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Me he pasado toda la tarde enganchado a Fabchannel. Conciertos enteros, con buena calidad de imagen y sonido, y con una variedad (y calidad) de grupos y estilos apabullante. No me resisto a hacer una recomendación impagable de entre lo que he disfrutado hoy: no os perdáis la caótica y desenfrenada actuación de Bonde do Role. Geniales.
Me gustaría volver a sentir la emoción que se me invadía cuando, hace unos añitos, leía series como Los Nuevos Titanes o Spiderman. Pero no hace falta irse tan lejos, me lo pasé pipa no hace tanto con The Authority, Alias (sí, Bendis, y su Daredevil también lo disfruté mucho) o la línea entera ABC de Moore. También podría hablar de X-Statix, los dos o tres primeros años del Punisher de Ennis o, ya muy cercanos en el tiempo, los Jóvenes Titanes de Geoff Johns (hasta el salto de Un Año Después). Sin embargo, ahora mismo me cuesta encontrar tebeos de superhéroes que consigan atraer mi interés lo suficiente (vale, puedo decir tres: Daredevil y Capitán América de Brubaker y la Catwoman de Pfeiffer). En Marvel, quitando las dos excepciones mencionadas, todo me parece aburridísimo y como hecho con desgana y recursos fáciles para llamar la atención. Con DC llevo probando colecciones desde que Planeta se hizo con los derechos, y a día de hoy ya no sigo ninguna (bueno, la mencionada Catwoman, que sale de higos a brevas). “Será que te haces viejo” dirán algunos, y sinceramente, no lo creo, porque una miniserie como La Guerra de los Sinestro Corps me parece que, sin ser una maravilla, tiene el nivel mínimo de calidad exigible en un tebeo de superhéroes (insisto, no creo que sea tan buena como había leído en muchos sitios, pero en el país de los ciegos…). Quizá uno de los principales motivos de esta gris etapa sea que se ha roto por completo la ilusión, o incluso la suspensión de realidad; con tanto crossover, tanto cambio “definitivo” y tanta muerte y resurrección, lo que antes eran eventos grandiosos y sorprendentes ahora es algo anodino, repetitivo y falto de emoción.
Pero quejarse es fácil, ¿cómo arreglaría yo (que como todo lector de tebeos, llevo dentro un editor en potencia) este panorama? Pues muy sencillo con equipos creativos de calidad y sorprendentes al mismo tiempo, sin miedo al cambio pero evitando el efectismo fácil. No quiero dar nombres, porque seguro que muchos pensarían que esto del traslado de autores independientes al mainstream ya se ha intentado sin brillantes resultados (¿pero se ha intentado “en serio”?), y es que yo me imagino una serie de Batman guionizada por Charles Burns o a Paul Pope llevando a Lobezno al límite (joder, si es que hasta me imagino al Hernán Migoya de la trepidante El hombre con miedo guionizando una serie de superhéroes y seguro saldría algo, al menos, emocionante. Vale, estoy fantaseando demasiado…). El caso es que, como se ha comentado en mil foros y blogs, Didio y Quesada son los prototípicos presentadores de ferias de monstruos que intentan superar cada burrada con otra más grande y absurda. En fin, tengo puestas mis esperanzas en la Final Crisis de Morrison, al menos no será algo aburrido (si le dejan hacer lo que quiera, claro).
Veranito sin muchas novedades de relumbrón, destacando un nuevo Crumb y el final de verdad (esperemos) del popular manga de Urasawa. He estado a punto de incluir como posible Spiderman: Un nuevo día (por curiosidad malsana), pero de repente me ha venido un fogonazo de lucidez y creo que pasaré (no, “creo” no, pasaré).
Planeta: Leyendas de Batman # 11, Hellblazer # 32, Clásicos DC: La Legión de Superhéroes # 8, Green Lantern: La Guerra de los Sinestro Corps # 4, Solo # 9, 21st Century Boys # 2, La virgen del burdel. Posible: Historias color tierra # 1.
Panini: Capitán América # 33, Los Nuevos Vengadores # 31, Daredevil # 29.
La Cúpula: Realmente patéticos de Crumb, Tres veces uno, de Gabrielle Piquet.
Para muchos, la gracia de los cómics autobiográficos (o los slices of life, para los que prefieran los anglicismos) está en la mayor facilidad para identificarnos con los protagonistas y reconocer en ellos etapas o detalles de nuestras propias vidas. Puede que esto sea cierto en ocasiones, pero para que nos llegue una historia de este género (y de cualquier otro) no hace falta una identificación tan obvia o evidente, al fin y al cabo los temas universales (amor, desamor, miedo, odio, etc.) nos alcanzan a todos y, si son tratados de forma inteligente y verosímil, tanto nos podemos identificar con un oficinista como con una superheroína en mallas.
En el caso de Potential, de Ariel Schrag (en la foto), estamos ante una protagonista femenina y lesbiana relatando sus primeros escarceos amorosos en el instituto. ¿Significa eso que un lector masculino y heterosexual no puede identificarse con el personaje? Evidentemente no (aunque parezca obvio a estas alturas, aún conozco gente que no lee cómics de König, por ejemplo, “porque son para gays”). El caso es que me he metido totalmente en la historia autobiográfica que nos cuenta Ariel Schrag, no sólo porque los sentimientos son similares en todos independientemente de tendencias sexuales o géneros, sino porque el tebeo en sí está muy bien narrado y porque, a pesar del rechazo inicial que nos pueda producir el estilo infantil y fanzinero del dibujo, cuando empezamos a leer nos damos cuenta de que todo fluye con pasmosa naturalidad y ese dibujo aparentemente simple se va adaptando al tono de la historia en cada momento (Schrag juega mucho con los marcos de las viñetas; por ejemplo, deformándolos cuando la protagonista ha bebido demasiado). Un gran tebeo, en definitiva, muy adecuado para que La Cúpula se anime a publicarlo (pero sin la banderita del Orgullo, por favor, que con eso lo único que se consigue es reducir los posibles lectores).
Venga otro post, que hoy voy lanzado. A veces tengo la sensación de que vivo en un mundo paralelo (sí, me tienta hacer el chiste fácil de “para lelos”), una sensación que alcanza su cúspide cuando escucho una canción tan genial (en el sentido más adliano de la palabra) como ésta de Chenoa (esa chica mona de OT, ¿alguien se acuerda de ella?). El caso es que, por culpa de un comentario en el foro DC Cómics a Gritos en el que uno de los participantes se había fijado en la llamativa camiseta de Wonder Woman que lleva la cantante hace unos días en Colón (ya sabéis, “podemos” y todo eso), pues pinché en el enlace y me tragué la canción enterita. La melodía es tan insulsa como cabía esperar, pero la letra… ¡La letra es GENIAL! Hacía tiempo que no veía una mezcla de oportunismo, pretendida crítica social (o algo así) y escalofríos provocados por la vergüenza ajena en poco más de dos minutos. Chenoa se convierte en la portavoz de los jóvenes que “luchan” (es un decir) por una vivienda digna y se saca de la manga una letra tan obvia, tan idiota, tan facilona y tan sonrojante que es difícil de superar. Y lo mejor es que la gente la corea como si nada. Da mucha grima, lo sé, como arañar una pizarra con las uñas, pero escuchadla, merece la pena (y luego poneos algo ruidoso para olvidarla, no vaya a ser que nos pongamos a tararearla sin querer).
Me llegó a principios de este mes, vía Previews, el TPB de World War Hulk ( saga que ahora mismo está publicando Panini en grapa por estos lares, y que concluirá en agosto, pero tranquilos, no voy a “spoilear” nada), y una vez leído me he quedado un poco igual. Esta enésima revisión del ya mil veces visto argumento de “Hulk contra el Universo Marvel” no aporta nada nuevo, todo lo contrario, deja en evidencia que o bien el gigante esmeralda (me encanta esta forma de llamarle) es un personaje absolutamente agotado o bien no consiguen encontrar a un guionista que aporte algo nuevo o, al menos, interesante. Como digo, WWH se limita a mostrarnos como Hulk vuelve de su exilio involuntario en el ya destruido planeta Sakaar para vengarse de los que le enviaron allí y luego pulverizaron su nueva vida. Así que durante páginas y páginas Hulk se pega con todo bicho viviente hasta llegar a un final tan simple como poco sorprendente, un final que no deja ganas de seguir leyendo tebeos de Hulk, desde luego. Para colmo, al dibujo tenemos a un John Romita Jr. Que, si bien al principio es más cuidadoso y no pierde su inconfundible estilo, según pasan las páginas parece dejarse llevar por la desidia descuidando cada vez más el dibujo y dedicándose a llenar espacio con multitud de splash-pages llenas de explosiones y poco detallismo. ¿Y ahora qué? Pues ahora viene el Hulk rojo (escrito por Jeph Loeb, ¡huyamos!) y más de lo mismo, me temo.
Con bastante retraso pongo por aquí el pedido de Previews de este mes, con no mucha cantidad (sigo reduciendo gastos) pero sí calidad (o eso espero).
DC Universe Special: Ambush Bug (DC). Recopilación de algunas de las historietas de los 80 de este curioso personaje paródico creado por Keith Giffen. Risas aseguradas.
Exit Wounds (Drawn & Quarterly). Publicada en España por Sins Entido bajo el título de Metralla, me he animado a hacerme ahora con esta loada obra de Rutu Modan tanto por la interesantísima entrevista con la autora que he leído en The Comics Journal, como porque, una vez más, me sale más barato comprarla en inglés que en español.
The Fate of the Artist (:01 First Second). Me ha atraído mucho el argumento de esta obra de Eddie Campbell, en la que el autor investiga su propia desaparición y da voz a los que le conocían para que hablen de él mismo. Suena muy postmoderno, sí, pero no creo que sea para nada aburrido.
Brainfag Forever (Microcosm). El slice of life del mes (nunca me canso). Autobiografía e historias cotidianas de un autor al que aún desconozco: Nate Beaty.
How to Love (Top Shelf). Recopilación de historias de amor de autores independientes como Rutu Modan, David Polonsky Mira Friedmann y algunos más. Me ha despertado la curiosidad (a pesar de su alto precio).
Ilustration Now! (Taschen). La popular editorial de libros sobre arte Taschen lanza una edición especial de su exitoso libro dedicado a los ilustradores más importantes de los últimos años a un precio irresistible. ¿Hace falta decir más?
I´m back. Espero que la jornada de verano en el trabajo sirva para que me de tiempo (y ganas) de actualizar el blog más a menudo. Para empezar, vuelvo con un tema recurrente, y es que si ahora mismo me preguntan quién es mi autor favorito de tebeos no tendría ninguna duda: Jeffrey Brown. La lectura de Little Things, su último libro publicado en EE.UU., no ha hecho más que confirmar que estamos ante el mejor autor de eso que llaman slice of life, de hecho, lejos del tono autocomplaciente y llorón que caracteriza a gran parte del género, Brown se muestra mucho más honrado y natural en lo que a mostrar sus emociones se refiere. ¿Puede resultarnos interesante que alguien nos relate una simple excursión a la montaña con unos amigos? En el caso de Brown no sólo es interesante, sino que, además de aprovechar el relato para reflexionar sobre las relaciones humanas de forma casi subliminal, consigue que nos den ganas de coger en ese mismo momento la mochila y largarnos a dar un paseo por la montaña. Brown engrandece lo cotidiano, amplifica los pequeños placeres diarios y, sin embargo, no se recrea demasiado en las desgracias, o mejor dicho, no se autocompadece, no va de víctima: asume los malos momentos, nos los muestra y pasa página. Y todo esto nos lo transmite con unos sencillísimos diálogos y con una expresividad increíble en los minimalistas rostros de sus personajes (quién diga que Brown no sabe dibujar, que se lo haga mirar). Un diez.
El regreso de algunas series muy esperadas (Los Muertos Vivientes y 20th Century Boys) marca las novedades de este mes, además de esa recopilación de la Catwoman de Brubaker cuya compra es duda no por la falta de ganas (que son muchas) sino por esos 30 euros del ala que tanto me duelen en estos momentos en los que estoy intentando ahorrar. Por otra parte, continúo con la criba en lo que a Marvel / Panini se refiere y este mes la que se cae es Los Poderosos Vengadores, cuyos primeros números no me han acabado de convencer pese al espectacular dibujo de Cho.
Planeta: Leyendas de Batman # 10, Hellblazer # 31, Clásicos DC: La Legión de Superhéroes # 7, Green Lantern: La Guerra de los Sinestro Corps # 3, Solo # 9, Batman Presenta: Catwoman # 5, La Cosa del Pantano # 15, 100 Balas: Samurái, Los Muertos Vivientes # 6, 21st Century Boys # 1. Posibles: Catwoman, de Ed Brubaker, Fantasmas blancos.
Panini: Capitán América # 32, Los Nuevos Vengadores # 30, Daredevil # 28.
Tras unos días de parón, continúo con el repaso a algunas de las librerías más emblemáticas de la capital. Esta vez le toca a una que, si bien no está dedicada exclusivamente a los tebeos, sí que suponen una parte importante de su catálogo. La librería Panta Rhei, situada en la calle Hernán Cortés (al ladito de la modernísima calle Fuencarral), me la descubrió mi amigo Carlos, gran aficionado al arte, por lo que podréis adivinar que gran parte de su fondo está dedicado a las artes visuales contemporáneas (diseño gráfico, fotografía, ilustración…), y siendo como es el cómic un arte visual, no puede faltar su espacio (eso sí, centrado en el cómic independiente). Destacan la gran cantidad de cómics y libros de ilustración de importación (entre los que se pueden encontrar volúmenes difícilmente localizables en cualquier otro sitio) y la pequeña pero bien aprovechada galería en la planta inferior en la que se puede disfrutar de exposiciones siempre interesantes. En definitiva, una alternativa diferente y complementaria a las habituales tiendas de cómics de la ciudad.
Lecturas: Faker, de Carey y Jock, y The Klassic Komix Klub, de Johnny Ryan
Publicado Mayo 17, 2008 Uncategorized 0 ComentariosTenía ganas de hablar por aquí de algunas lecturas, aunque, como posteo tan poco últimamente, no estoy muy seguro de si he hablado ya de ellas o no. Bueno, espero no repetirme.
Faker. TPB conseguido vía Previews que me ha supuesto una agradable sorpresa al venir de un sello, Vertigo, que a veces da la impresión de haberse vuelto autocomplaciente y repetitivo. Faker es obra de Mike Carey y Jock y cuenta la historia de un estudiante universitario que, al volver a clase tras las vacaciones de Navidad, empieza a darse cuenta de que nadie le recuerda salvo sus mejores amigos. No aparece en la base de datos de la universidad, sus profesores no parecen acordarse de él, incluso alguna antigua novia ha olvidado su existencia. Aterrados ante estos hechos, tanto él como sus amigos empiezan a intentar averiguar qué está pasando, con resultados realmente inesperados. El ritmo de la serie es muy cinematográfico (de hecho, estoy seguro de que de aquí a unos años tendremos adaptación fílmica) y, aunque quizá se alargue un poco al final, no deja de ser una buena miniserie llena de misterio y tensión.
The Klassic Komix Klub. Me encanta Johnny Ryan. Su humor es tan brutal, tan exagerado, llega a unos límites tan absurdos, que acaba por resultar entrañable y menos amenazador de lo que se podría esperar. En este tomo se dedica a reinterpretar más de cien clásicos de la literatura universal a su manera, es decir, entremezclando de las formas más inverosímiles sexo, violencia y escatología y ridiculizando a los más respetados personajes literarios de todos los tiempos. No se puede llegar más lejos. Para muestra, un botón: pinchad aquí para leer una de sus absurdas historietas en su propia web (“El hombre mitad mierda mitad hombre”).
La lista de la compra y mi pedido de Previews (mayo 2008)
Publicado Mayo 15, 2008 Uncategorized 1 ComentarioCon algo de retraso pongo por aquí la lista de la compra de este mes junto al pedido de Previews. En ambas relaciones se nota una disminución de gasto considerable y así seguirá, ya que tengo intención de independizarme en los próximos meses y toca ahorrar (no me va a doler demasiado, la verdad, sobre todo porque tengo tebeos acumulados por leer para una buena temporada). Así de primeras, dejo La Patrulla X y The Brave and The Bold (ésta me va a costar), y tendré que escoger entre las novedades de BD de Planeta de este mes, ya que todas me atraen mucho.
Planeta: 52 # 51 y 52, Leyendas de Batman # 9, Hellblazer # 30, Clásicos DC: La Legión de Superhéroes # 6, Green Lantern: La Guerra de los Sinestro Corps # 2, Comanche # 1. Posibles: Universo DC: Hitman # 1, Volunteer, Deogratias.
Panini: Capitán América # 31, Los Nuevos Vengadores # 29, Daredevil # 27, Los Poderosos Vengadores # 4.
Astiberri: Café Budapest de Alfonso Zapico
La Cúpula: El diván de la psicóloga de Ralf König.
En cuanto al Previews, he aquí el listado:
All Star Superman Vol. 1 TP (DC). Sí, el Superman de Morrison y Quitely, del que tantísimas cosas buenas he leído. No hay excusa, este primer TPB de la serie tenía que caer.
Northlanders # 8 (DC).
The Fart Party (Atomic Book Company). Julia Wertz es una autora de cómic indie con todo lo que ello conlleva: autobiografía, humor cafre, escenas cotidianas… Me encanta.
The Comics Journal # 292 (Fantagraphics).
Zot! Vol. 1 TP (Harper Collins). La estrella del mes, sin duda. El legendario tebeo de Scott McCloud reeditado en un solo volumen de más de 500 páginas (aunque no tengo claro si incluye toda la serie o no). Para no perdérselo.
Too Cool to be Forgotten (Top Shelf). Alex Robinson no acabó de convencer con su Malas Ventas (un tebeo tremendamente sobrevalorado, en mi opinión), pero voy a darle una nueva oportunidad con su nueva obra, ya que el argumento me ha despertado la curiosidad (un hombre de mediana edad ha intentado dejar de fumar de todas las formas posibles sin conseguirlo, así que su mujer la anima a intentarlo yendo a un hipnotista. Sin embargo, cuando despierta del trance hipnótico se da cuenta de que ha vuelto atrás en el tiempo a sus años de instituto).
“La mejor adaptación de un cómic de superhéroes”, “una gran película independientemente de que se base en un cómic”, “algunos actores están de Oscar”… Cosas así he llegado a leer en blogs o foros sobre Iron Man y, tras verla el pasado jueves, está claro que no me entero de nada. Me resulta difícil escribir esto, ya que va a parecer que vaya de listo criticando una película que ha gustado a la mayoría de la gente, pero sólo estoy siendo sincero: Iron Man me ha parecido muy mala. Debo reconocer que al principio pensé que la cosa iba bien encaminada y podría sorprenderme (y es que ese Tony Stark vividor e irresponsable está realmente conseguido), pero a partir del momento en que le raptan, la película consiguió lo que nunca debería conseguir una producción de este tipo: aburrirme. Todo ese tiempo de la construcción de ambas armaduras a lo McGyver, que se come media película, se me hizo eterno. Hay buenos momentos sí, y los efectos especiales son de 10, pero el desarrollo es tan previsible que a la mitad de la cinta uno ya está pensando “venga, dejaros de rollos y vamos a la pelea final”. Y claro, cuando llega la pelea final ya es demasiado tarde y la resuelven de forma rápida y totalmente anticlimática. Decepcionante, aburrida por momentos y sin originalidad alguna, eso es lo que me ha parecido Iron Man. Menos mal que nos regalaron las entradas.







