Archivos para Marzo 2008

Conan y los blogs

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Es difícil entender el cariño que se le puede coger a un animal si no has tenido uno. Esto viene a que ayer murió mi perro, Conan, y debo reconocer que me ha dolido más de lo que esperaba. Se llamaba Conan porque, cuando nos lo regalaron a mí y a mi hermano (hará unos 12 años) yo estaba totalmente enganchado a la reedición quincenal de Conan el Bárbaro que estaba publicando Planeta en ese momento. No quiero dramatizar en exceso, pero reconozco que cada vez que oigo un ladrido parecido al de mi perro por la calle me acuerdo él. Espero que Muerte (la bella Muerte de The Sandman, en forma canina, por supuesto) lo haya guiado hasta su lugar de eterno descanso.

Por otra parte, y a falta de actualizaciones por mi parte, no puedo dejar de recomendar un buen montón de interesantísimos post que se han ido publicando en varios blogs estos últimos días: desde la exposición fotográfica de la muestra de Pacheco en la Fnac por parte de Conner, hasta cualquiera de los excelentes artículos que La Artista Anteriormente Conocida Como Perse está regalándonos en su Show de los Hombres Lobo; sin olvidarnos de la polémica por los escaneados en UTCON y BLOGFOX, las inenarrables recomendaciones musicales de Migoya en Comicsario o la indignación de Pons sobre las Joyas Literarias Juveniles. Para no perdérselo, vamos (los enlaces en el blogroll, que me da pereza crearlos aquí).

Lecturas: Nextwave, En busca de Peter Pan.

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Nextwave. Por fin me he leído los dos tomos que ha sacado Panini incluyendo esta serie Ellis e Immonen al completo, y hacía tiempo que no me divertía tanto con un tebeo de superhéroes. Nextwave es puro exceso, es un Ellis autoparodiándose y riéndose de todos al mismo tiempo, es un humor desbocado mucho más agudo y fiero que otros intentos anteriores cortados por el mismo patrón (como la decepcionante serie de Masacre, en qué momento se me ocurrió hacerme con ella, menudo aburrimiento…). En definitiva, Nextwave es diversión a lo grande, monstruos a mansalva y unos personajes tan prepotentes como ridículos. ¡Quiero más! 

En busca de Peter Pan. En absoluto contraste con lo anterior, la lectura de este álbum de Cosey es uno de esos placeres calmados y edificantes, un tebeo de los que se disfruta en silencio, deteniéndose en cada viñeta y apreciando cada detalle. Cosey nos cuenta la historia de un escritor que se refugia en una pequeña población rural en la montaña en busca de la inspiración y, sobre todo, de su pasado, pero lo que encontrará le llevará por otros derroteros. Excelentemente dibujado (Cosey se recrea sin disimulo en los impresionantes paisajes) y con un personaje principal bien definido (aunque es cierto que los secundarios están algo estereotipados), ha resultado una muy agradable lectura.

El instinto del lector de cómics

“Por otro lado, a mi lo que no me gusta del Previews es que compras sin ver. Yo quiero ojear el cómic y no quiero pedir algo que no he catado con 3 meses de antelación. Ese me parece el gran problema del sistema estadounidense”. Este comentario, firmado por Lord Pengallan y aparecido en este interesante post de Pedro en UTCON, me ha llevado a plantearme si realmente es necesario hojear un tebeo para decidirse a comprarlo, sobre todo cuando hablamos de aficionados añejos. En mi opinión, no sólo no lo es, sino que hasta puede ser perjudicial. En primer lugar porque, por obvio que suene, un cómic no son sólo dibujos, es narración; cuando hojeamos un tebeo en la librería (controlando el tiempo para evitar que el librero nos diga lo de “esto no es una biblioteca”) nos fijamos principalmente en el dibujo y, como mucho, leemos algún que otro bocadillo suelto, y esto puede inducir a importantes errores a la hora de valorar un cómic. ¿Cuántas veces hemos leído algo que meses o años antes habíamos rechazado porque al hojearlo en la tienda nos había dado una mala impresión?  Creo que cuando uno lleva ya unos años como aficionado desarrolla una serie de conocimientos e instinto personal que nos facilita elegir lo que queremos leer sin necesidad de echarle un vistazo antes. Por supuesto que nos podemos equivocar, y bastantes veces, y que las reseñas blogueras o las páginas de adelanto ofrecidas por algunas editoriales ayudan y se agradecen, pero por lo general aprendemos a guiarnos en esta selva con cierta habilidad. Por ello, y sobre todo tras algunos meses ya de experiencia, no me supone ningún problema no poder hojear lo que voy a pedir a través del Previews, porque, como todos, ya sé qué editoriales, qué autores y qué estilos tienen un 90% de posibilidades de gustarme; y de vez en cuando me arriesgo con algo completamente desconocido que o bien me decepciona o bien me entusiasma y me abre un nuevo campo a descubrir, pero en la mayoría de las ocasiones merece la pena el riesgo.

Casualidades

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Todos hemos tenido alguna vez  algún amigo de un amigo de un amigo que conoce a alguien medianamente popular, lo malo es que ese alguien suele ser un concursante de Gran Hermano, un futbolista de tercera o algo por el estilo. Sin embargo, no es tan habitual que esto pase con un dibujante de cómics; primero, porque son pocos y segundo, porque fuera del mundillo poca gente considera a un dibujante como alguien popular. A lo que voy. Resulta que una de mis compañeras de trabajo,  con la que, desde hace unos días, comparto mesa y clientes, es algo aficionada a esto de los tebeos (no tanto como servidor, pero sí lo suficiente como para tener entretenidas charlas sobre el tema). Pues bien, hablando de una y otra cosa, me comentó que un buen amigo de una de sus amigas dibujaba cómics; se llamaba Dani, pero no se acordaba del apellido, así que comencé a indagar (es decir, comencé a freírla a preguntas para intentar averiguar si era un dibujante que yo conociera). Cuando me dijo que ahora trabajaba para EE.UU. el círculo se iba cerrando, pero con tanto artista español haciendo las Américas hoy en día, no lograba caer en quién era. Finalmente, ayer se acordó del apellido: Acuña. Sí, era Daniel Acuña, ese pedazo de dibujante que trabaja en la actualidad para Marvel. Sólo es una anécdota, pero la verdad es que este tipo de casualidades resultan muy curiosas, más aún cuando Acuña es un dibujante que siempre me ha gustado (no me perdía ninguno de sus Bruts de Claus & Simón que publicaba La Cúpula).

Nuevas oportunidades para la BD en España

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A pesar de la situación geográfica, España nunca ha sido un país muy europeo en ningún aspecto, y el cómic no ha sido una excepción. Salvo momentos puntuales en los  80 en los que algunas revistas que incluían entre sus páginas lo que conocemos como BD gozaron de cierto éxito (Cairo, Tótem, Zona 84…), por lo general el cómic europeo ha sido bastante minoritario en nuestro país. Esto no quiere decir que no tenga potencial para llegar a más gente, ya que parece existir una base sólida de lectores y eso es imprescindible si se quiere dar un paso adelante; muestra de ello es la apuesta que desde hace muchos años hacen algunas editoriales por la BD, especialmente Norma (también Glénat pujó fuerte en su momento, pero en los últimos tiempos, como sabéis, se dedica principalmente al manga). Sin embargo, el problema de Norma (y de cualquier editorial más modesta que publique este tipo de material) ha sido el de siempre: los precios. Esos 11-14 € por 48 páginas siguen doliendo mucho al lector español, que siempre se va a la injusta pero inevitable comparación con el cómic americano, en el que esas 48 páginas (en grapa y sin tapa dura, sí, pero ni falta que hace) van salirle como mucho por 3,50 €. Como digo, es una comparación injusta porque son diferentes propuestas con distintos objetivos e intenciones, pero no deja de ser verdad que la BD es demasiado cara para cualquier cartera por desahogada que sea.

Por todo ello, la noticia de que Planeta vuelve a apostar fuerte por el cómic europeo (muy probablemente debido a la llegada de Carles Miralles a la editorial) puede suponer una nueva oportunidad para la popularización de este género. En abril comenzará este desembarco que irá aumentando progresivamente mes a mes (atención al esperadísimo Comanche de Hermann en mayo). Y es que estamos hablando de álbumes de más de 100 páginas por 15 € o de integrales de unas 250 páginas por 20-25 €, una relación cantidad-precio (la calidad dependerá de cada caso concreto) que sí favorece que un lector poco habituado a la BD se arriesgue y pruebe con algo nuevo. Esperemos que la jugada salga bien y otras editoriales grandes se animen a seguir por este camino.

Final Crisis: lo que vendrá

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Ayer estuve leyendo un artículo sobre la inminente (en EE.UU.) Final Crisis en Zona Negativa y, vale, debo admitir que este crossover de crossovers me pone. Puede que después sea otro bluff aburrido como Crisis Infinita, pero no lo creo; esta vez detrás está Grant Morrison y eso es garantía, si no de calidad, sí de que cualquier cosa es posible. Además, todo el trasfondo de los Nuevos Dioses descendiendo a la Tierra y de tratar a Darkseid como se merece (la definitiva encarnación del mal) resulta realmente prometedor. DC parece haber estado dando palos de ciego después de Crisis Infinita, lo que se prometía como el gran cambio se quedó en nada y tan sólo se han salvado series como 52 (que está a punto de acabar en nuestro país y, por cierto, el final de algunas tramas es algo decepcionante) y, según dicen, el crossover de los Sinestro Corps. El resto de series regulares están pasando sin pena ni gloria y con esa sensación demasiado habitual de “esto ya lo he leído antes”. Por ello, pase lo que pase y quede como quede el escenario tras Final Crisis, el cambio sólo puede ser a mejor (o, en el peor de los casos, a igual). No son necesarias grandes muertes y resurrecciones  (ya hemos tenido demasiadas estos últimos años tanto en DC como en Marvel), pero sí espero que al menos algunos personajes cambien y den un pequeño pasito hacia delante en vez de volver a mirar al glorioso pasado que tienen a sus espaldas. Confiaremos en Morrison para que así sea, ¿no?

Dos grapas menos

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Hace ya tiempo que superé esa manía de coleccionista meticuloso que tenemos a menudo los aficionados a los tebeos y que nos fuerza a seguir una serie por inercia, aunque no disfrutemos ya de su lectura. Por ello, es habitual que, sobre todo en el caso de series en grapa, vaya dejando unas y enganchándome a otras en función de los equipos creativos o el mayor o menor interés que tenga por una trama. En esta ocasión, he decidido dejar dos series, una de DC y una de Marvel. Por un lado, abandono Los Nuevos Vengadores, y eso que en las entretenidas primeras entregas siempre defendí a Bendis , pero es que ya no hay por dónde cogerlo; la saga en Japón se me está haciendo eterna y totalmente vacía, y para colmo el pésimo dibujo de Leinil Francis Yu ayuda a que se me quiten las ganas de leer cada número. Me quedo con Los Poderosos Vengadores, por ahora. La otra serie regular que dejo es la de Batman, y esta me ha costado más, ya que es un personaje que me gusta mucho, pero estamos en las mismas: entre que este Morrison es el peor y más impersonal Morrison que recuerdo y que con tanto fill-in ya no sé ni qué serie estoy leyendo, pues prefiero apearme. Vale que el Batman de Dini no está tan mal (sin ser tampoco una maravilla), pero es que eso de los episodios autoconclusivos no me atrae nada; precisamente, uno de los encantos de las series en grapa es el uso de impactantes cliffhangers para que al mes siguiente nos muramos de ganas de leer el siguiente número (un ejemplo perfecto es el Essential Captain America Vol. 4 cuya lectura acabo de empezar, y que está guionizado por Steve Englehart, en el que nunca falta la situación límite al final de cada entrega). Así que me quedo con Leyendas de Batman, con un nivel general muy aceptable, y ya veremos si más adelante me vuelvo a enganchar a la serie regular.

Paul Goes Fishing

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El canadiense Michel Rabagliati vuelve  a contarnos otra historia de su alter-ego Paul, que en esta ocasión se va de pesca (ya hablé sobre Paul va a trabajar este verano en la antigua Base Lunar) . Como en anteriores ocasiones, el título es sólo una excusa para entregarnos un montón de reflexiones, recuerdos y anécdotas contadas con la delicadeza que caracteriza a este autor. Como digo, en Paul Goes Fishing, nuestro protagonista va a pasar sus días de vacaciones a un precioso lago junto con su mujer y la hermana de ésta. Allí, Paul no sólo aprende los secretos de la pesca (y ya de paso se da cuenta de que tenía demasiado idealizada esta práctica) si no que diversas anécdotas le sirven para recordar algunos de los mejores y peores momentos de su pasado. Al mismo tiempo, y con total protagonismo en la segunda mitad del libro, asistimos a los problemas del embarazo de Lucie, su mujer (por cierto, al hilo del post anterior sobre Juno, vaya dos formas tan distintas de tratar un embarazo problemático: con tanta honestidad y sencillez en el cómic de Rabagliati como pose y forzadísima impostura en la película). Rabagliati consigue otra vez contar una historia llena de emociones de forma natural y fluida, fijándose siempre en la belleza de las cosas, pero mostrando un intermitente poso de amargura como contraste. Todo ello, además, acompañado por un excelente dibujo lleno de detalles y expresividad. Un diez.

Juno (declaraciones exclusivas del director)

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Hola, me llamo Jason Reitman,  soy el director de Juno, una película que os sonará por estar nominada a no-sé-cuántos Oscars, y en las siguientes líneas trufadas de anglicismos (copón, que soy yanqui) os voy a contar cómo se me ocurrió esta mierd… Obra maestra (así que cuidado con los spoilers). El caso es que, aunque os suene pretencioso, soy un genio (de hacer dinero… Erm, ¿quién dijo eso?). Lo primero que mi amigo el guionista, al que llamaremos desde ahora “el Guionista Gafapasta de Palo”, y yo pensamos a la hora de hacer Juno fue: vamos a hacer una peli cool, indie y así como underground, pero en plan familiar, limpia y con happy ending, que si no no va a verla ni el tato ni nos nominan para nada (como las del enfermo ése de Todd Solondz, que no saca más que guarradas y desgracias y no se come un colín). Pues eso, metemos a una chavala protagonista así como cínica y rara, de esas aficionadas a la música indie y al cine gore y tal, y se queda embarazada del típico nerd de instituto feo pero con buen corazón (pero es ella la que se lo tira a él, ¿eh? No olvidemos el toque feminista, que nos da muchos puntos). En fin, que los padres de la chica ésta son una pasada de majos y se toman el embarazo de forma dialogante y hasta con humor (pero se preocupan, eh, no nos liemos), y deciden todos juntos dar el bebé en adopción cuando nazca a una pareja formada por la típica aspirante a madre como único objetivo en su vida y por un tipo guay que toca la guitarra, lee cómics freakies y le gusta el cine slasher como a Juno (la prota). Bueno, y para no contaros toda la peli, pues que metemos un par de momentos dramáticos-pero-no-tanto (coño, que sólo se vive una vez, vamos a estar con malos rollos) y, hala, pedazo de final con todo el mundo feliz y la gente en el cine llorando de alegría que te cagas y yo con los dólares que se me salen de los bolsillos y… ¿Eh? ¿Qué dices, Guionista Gafapasta de Palo? ¿La banda sonora? ¿No te he dicho ya que es una peli cool? ¡Pues música de ésa que mola! ¿Sonic Youth, Moldy Peaches, Catpower…?  ¡Cojonudo! Así les pillamos a todos: folkies, indies, grunges… En fin, que me ha salido un peliculón que yo mismo lo flipo, ¡es tan bueno que hasta va a haber unanimidad entre raros y no raros! Gafapastas y quillacos, padres e hijos, crítica y público, ¡todos unidos por mi genialidad! Si es que me alegro tanto de haberme conocido…

Fantastic Comics

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Fantastic Comics es un one-shot de Image en el que diferentes autores intentan homenajear a las revistas de cómics de la Edad de Oro, llenas de aventuras increíbles, monstruos epatantes y héroes infalibles. La mayoría de los autores optan por una revisión irónica de los tebeos de la época, pervirtiendo en mayor o menor medida, pero casi siempre con gran acierto y un agudo sentido del humor, la inocencia que tenían los personajes de aquellos años. La edición en sí está cuidadísima, con diferentes tipos de papel e impresión para dar la sensación de revista ajada por el tiempo, y hasta incluye publicidad de la época. Puestos a destacar, me quedo con la aportación de Erik Larsen (no pasan los años por él), la del tándem formado por Joe Casey y Bill Sienkiewicz o la gozada visual de Michael Allred, pero el nivel es muy alto en casi todos los casos.

Mi pedido de Previews (marzo 2008)

Puede que en las compras nacionales haya meses de mayor o menor actividad, pero en el caso del Previews no hay descanso, siempre hay multitud de cosas interesantes y la selección se hace difícil. Más aún cuando el dólar sigue bajando en picado y, cuidado, que con el cambio que aplica mi librería ahora no sólo los tomos salen bastante más baratos, sino hasta los tebeos en grapa salen casi igual de precio (2,09 € un comic-book USA frente a los 1,95 € habituales aquí; hablo algo más sobre esto más abajo).  Bueno, vamos con la lista.

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Demo (DC). Recopilación de varias historias cortas de Brian Wood y la dibujante Becky Cloonan (American Virgin). Teniendo en cuenta que ya he empezado a leer Northlanders y me está gustando mucho y lo bien que hablan muchos de DMZ (cuyo primer tomo aún tengo pendiente), no he podido resistirme a picar con esta obra también de Wood.

Northlanders # 6 (DC).

Suburban Glamour (Image). Jamie McKelvie es un autor cuyo dibujo limpio y definido puede recordar a Terry Dodson (aunque menos voluptuoso y más comedido) y en este volumen cuenta la historia de una adolescente que, además de afrontar los habituales problemas de su edad, tiene que enfrentarse a seres sacados de su imaginación que se están volviendo reales.

World War Hulk TPB (Marvel). Pensaba seguir WWH en la edición de Panini (no es que parezca una obra maestra, pero es difícil resistirse a un Hulk desbocado dibujado por Romita Jr.), de hecho, hasta ahora no había pedido casi nada de la Marvel actual vía Previews y me apañaba bien con las grapas de Panini. Sin embargo, he echado cuentas y, bueno, más claro el agua: este TPB americano con toda la miniserie sale por 14 € al cambio, y la edición de Panini, teniendo en cuenta que el primer número cuesta ya 3,90 € (aunque incluye algún extra, eso sí), ¿por cuánto va a salir, por unos 20 euros? Por eso decía al principio que, con esto del cambio dólar-euro, y con Panini subiéndose a la parra con sus precios, parece que vamos a volver a los tiempos de Norma con DC, pero esta vez va a ser Marvel la que empieza a merecer la pena seguir por Previews. Al tiempo.

Subway Series (Alternative Comics). Historia de frustraciones adolescentes y primeras experiencias creada por Leela Corman. Cómic indie del que me gusta, vamos.

When I´m Old (Alternative Comics). Otra autora independiente, Gabrielle Bell, recopila aquí 35 historias cortas centradas principalmente en la amplia amalgama de habitantes de San Francisco.

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So That´s Where the Demented Wented: The Comics and Art of Rory Hayes (Fantagraphics). Rory Hayes fue una de las estrellas del underground norteamericano de los 60 y 70, movimiento que siempre me ha interesado y que aquí conocemos sobre todo por Crumb o Shelton. Este volumen ofrece una retrospectiva sobre su peculiar obra, así que no me lo he querido perder. Dejo constancia de que Fantagraphics también anuncia la salida de otro libro recopilatorio dedicado a Greg Irons (otro de los ídolos del underground, fallecido prematuramente, que hacía unos carteles de conciertos alucinantes), se llama You Call This Art?!!  y lo he dejado fuera de la selección por no pasarme de presupuesto (aunque todavía le estoy dando vueltas y lo mismo lo incluyo en el último momento, ayy, ¡que alguien me pare!).

The Bottomless Belly Button (Fantagraphics). Tragicomedia familiar de más de 700 páginas realizada por Dash Shaw, uno de los valores al alza de cómic independiente americano. Tiene muy buena pinta.

Welcome to the Dahl House (Microcosm). Recopilación de historietas de Ken Dahl, un autor de un humor marcadamente político e izquierdoso (no en vano, Microcosm es una editorial muy ligada a los movimientos punk y a lo que ellos llaman Do It Yourself culture).

La perdida (Pantheon). Obra ya conocida y publicada por aquí y que nos dio a conocer a Jessica Abel. Sólo un detalle: la edición de Astiberri en castellano costó en su momento 22 €; esta edición de Pantheon sale por 14 $ (algo menos de 10 € al cambio). No te digo nada y te lo digo todo.

Delayed Replays y Will You Still Love Me if I Wet the Bed (Top Shelf). Y para terminar, dos obras de Liz Prince, a la que ya han bautizado como la versión femenina de Jeffrey Brown. La segunda acaba de ser publicada en España por una editorial debutante, Apa Apa.

Pandora en el Congo

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Fue Conner el que me descubrió al escritor catalán Albert Sánchez Piñol a través de La piel fría, una excelente novela de la que ya hablé en su momento. Ahora acabo de terminar la segunda novela de Piñol, Pandora en el Congo y, al igual que la anterior, me ha enganchado desde la primera hasta la última página. Piñol tiene una envidiable habilidad para crear tensión y contar historias de aventuras en su concepción más clásica y, aunque en un principio esta novela nos puede recordar demasiado a la anterior, es precisamente ése el juego en el que nos hace entrar el autor, haciéndonos creer que la trama va a ir por un camino para dar una sorprendente vuelta de tuerca al final. Un total disfrute que demuestra que se puede hacer buena literatura de evasión con calidad y sin caer en tópicos.

La lista de la compra: marzo 2008

Mes más bien tranquilo (se nota que después viene abril con el brutal desembarco de novedades del Saló) en el que destacaría la publicación, por fin, del segundo tomo de Nextwave y un cómic español con muy buena pinta: La revolución de los pinceles. En cuanto a Universo DC: El Espectro, he visto las primeras páginas y me ha llamado la atención, pero no sé si tanto como para pagar los 22 eurazos que cuesta cada tomo (que, ojo, no es nada caro para lo que contiene, pero supone un desembolso importante).

Planeta: Batman vol.2 # 10, 52 # 43 a 46, Leyendas de Batman # 7, Hellblazer # 28, Clásicos DC: La Legión de Superhéroes # 4, DMZ # 2, 100 Balas: Seis palmos bajo plomo, Solo # 8, Catwoman # 4. Posible: Universo DC: El Espectro # 1.

Panini: Capitán América # 29, Los Nuevos Vengadores # 27, Daredevil # 25, Patrulla X # 27, Los Poderosos Vengadores # 2, Nextwave # 2.  

Dolmen: La revolución de los pinceles.

El día en que La Casa Azul conquistó Europa

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Todos estáis al tanto, La Casa Azul han quedado segundos en la votaciones para elegir a nuestro representante en Eurovisión (el primero es una “inteligente y aguda” parodia de los bailes de moda; léase con ironía, por favor). En primer lugar, La Casa Azul ya ha ganado, sea o no elegido; que un compositor de la indiscutible calidad de Guille Milkyway haya sido votado por tanta gente, que el mejor pop (en el sentido más clásico y puro del término) que se hace en este país desde hace años sea aceptado y reconocido por parte de la gran masa social musicalmente analfabeta (esto ha sido duro, ¿eh?), es ya una victoria. La cultura musical, la habilidad para reciclar sonidos clásicos y darles nueva vida y, en definitiva, el talento para hacer buenas canciones (temas no, CANCIONES) de Guille está fuera de toda duda. Pero lo mejor es cuando la mencionada gran masa social (la que ve la tele 6 horas al día, escucha Los 40 en el coche y cuando les preguntan por sus aficiones contestan siempre “viajar”) se ve sorprendida por algo tan extraño para ellos como La Casa Azul. No esperéis que capten el homenaje a los grupos de chicas de los 60, al J-Pop o a la música disco, no, o que perciban que la imagen del “grupo” es una gran broma pop tras la que se esconde lo que realmente importa: unas canciones colosales. Si os pasáis a leer los comentarios en cualquiera de los vídeos de LCA que aparecen en Youtube seréis testigos de la realidad de esa gente que no se entera de nada: que si el cantante es maricón, que si parecen peperos, que si son ñoños o la mejor, que si “no tocan de verdad” (no comments). Soy consciente de que, desde que he empezado a escribir, me puesto en esa desagradable posición de “yo soy listo y todos los demás son tontos”, pero es que resulta inevitable, yo no soy listo, pero me temo que “todos los demás” (y sabéis de qué hablo) sí son, más que tontos, deliberadamente ignorantes. Al fin y al cabo, son los mismos que nos dicen que los tebeos son para niños cuando nos ven con uno en las manos. Bueno, ya he mordido bastante infierno por hoy.

Manhunter de Goodwin y Simonson: el sentido de la aventura

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Quién me iba a decir a mí que uno de los tebeos que más he disfrutado estos días ha sido el Manhunter de Archie Goodwin y Walter Simonson que sacó Planeta ya hace unos meses y que compré de saldo recientemente. Aunque no deja de ser un tebeo de aventuras de los 70, con la sencillez argumental y la peculiar forma de vestir que caracteriza a aquellos años (moda que queda incluso reflejada en el hortera traje del protagonista), no resulta fácil hoy en día encontrar este tipo de cómics, y menos aún en las grandes editoriales (encerradas en sus endogámicos crossovers interminables). En Manhunter hay viajes por todo el mundo, despiadadas organizaciones que mueven los hilos en la sombra, traiciones, aliados y un final a lo grande y totalmente cerrado. El guión de Goodwin cuenta mucho sin recargar en demasía las viñetas (no olvidemos que son capítulos de 8 páginas, excepto el último, compartido con Batman y con las 20 páginas habituales) y el dibujo de Simonson, aunque primerizo, ya deja muestras de su inconfundible estilo y de la excelente narrativa de este autor. De propina, se incluye al final una historia muda a modo de epílogo, realizada ya cuando Goodwin había fallecido, y con un Simonson en todo su esplendor.